Consejos para transportar combustible

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El traslado de combustibles es una de las actividades más comunes que podemos ver en nuestro día a día por las carreteras. De hecho, son muchos los camiones que llevan combustible a lugares específicos como aeropuertos o puertos, más allá del clásico repostaje en la gasolinera. Por ello, queremos usar este post para hablar sobre el gasoil y dar algunos consejos para su transporte.

Los tipos de gasoil

Esta clase de combustible está catalogado dentro de la Clase II, no siendo considerado líquido inflamable pero sí líquido combustible. Así, destacamos tres tipos de gasoil (A, B y C), los cuales tienen diferentes usos en función de la regulación legal.

De esta forma, el tipo C se usa para las calefacciones y las máquinas que generan calor, especialmente en los lugares domésticos e industriales. El tipo B es el carburante que usamos para los usos agrícolas e industriales, con un impuesto distinto al gasóleo habitual, y para adquirirlo es necesario presentar una cierta documentación. Y el tipo A se divide en dos clases, gasóleo A y Diesel, siendo los carburantes permitidos para los automóviles en España.

El transporte de combustible

Ahora bien, ¿qué debemos tener en cuenta con los depósitos para el transporte de gasoil? Cuando echamos gasolina o gasoil lo hacemos con precaución porque al final estamos tratando con algo inflamable, pues lo mismo ocurre cuando tenemos que transportar este líquido para equiparlo al hogar, por ejemplo.

De esta forma, se advierte que es extremadamente importante no fumar durante el trayecto así como no hacerlo cerca del automóvil, siendo una medida que no solo incluye al conductor sino también al resto de los pasajeros. Igualmente, tenemos que comprobar que el depósito está bien equipado para el transporte de gasolina pues no todos los recipientes son adecuados para ello. Así, los contenedores de gasolina lo indican claramente y de este modo ayudamos también a los demás conductores que nos ven por detrás y comprueban que estamos transportando un material peligroso.

Otro aspecto que debemos tener muy presente es que tenemos que estar liberados de la electricidad estática. Y es que en muchas ocasiones las propias personas llevamos una gran cantidad de electricidad estática, especialmente en ropa de lana. Por tanto, es conveniente liberar toda esta energía antes de llevar a cabo el transporte de combustible en estos depósitos.

Igualmente, tenemos que cerciorarnos que cuando rellenamos el recipiente lo hacemos en un lugar seguro. Por ejemplo: nunca debemos descargarlo al lado de un vehículo, y especialmente si ese vehículo está con el motor caliente por estar realizando un viaje en ese mismo momento. Por otro lado, debemos poner el recipiente a una distancia prudencial de cualquier objeto, teniendo únicamente contacto con el surtidor. Y por supuesto, ver que la cantidad no rebosa el recipiente.

En definitiva, el transporte de combustible es una acción que podemos llevar a cabo y que realmente es necesario, de ahí que veamos tantos camiones realizando esta acción, pero siempre tenemos que seguir estos consejos para extremar la prudencia y así evitar cualquier problema.

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